La Procesión del Santo Entierro de Zaragoza cumple 400 años de historia

Santísimo Cristo de la Cama

La Procesión del Santo Entierro de Zaragoza cumple hoy 400 años de historia.

Es única en España ya que ninguna otra ciudad realiza una procesión general que reúna a todas las cofradías y todos los misterios de la Pasión.  Son más seis horas de procesión, un recorrido de casi 4 kilómetros, 16.000 cofrades, 42 pasos, 25 cofradías y  2.600 instrumentos entre tambores, timbales, cornetas, heráldicas, bombos, matracas y carraclas.

La Procesión del Santo Entierro parte a las 18:00 horas desde la Iglesia de Santa Isabél de Portugal (San Cayetano) y finaliza con el regreso a la misma del Santísimo Cristo de la Cama, talla del siglo XVI.

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Visita la cripta de la Basílica del Pilar

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Tan solo dos días al año, coincidiendo con las festividades de Todos los Santos y Fieles Difuntos (1 y 2 de noviembre), la cripta de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Pilar abre sus puertas al público.

Situada a los pies de la Virgen, bajo la Santa Capilla, fue  inaugurada el 12 de octubre de 1764 y restaurada en 1994.

El espacio acoge los restos de diversas personalidades vinculadas con la basílica: Arzobispos (Benavides, Añoa y Busto, Gómez de la Riva y Rigoberto Doménech), canónigos: Ramón de Pignatelli y otros prelados. También reposan en la cripta los cuerpos de Francisco Urzáiz y su esposa Leonor Sala, benefactores del Pilar, quienes sufragaron la construcción de las dos torres situadas en la ribera del Ebro.

Tumba del General Palafox

En la cripta reposan los restos mortales del general José Rebolledo de Palafox y Melci, héroe de los Sitios de Zaragoza. Fallecido en Madrid, en febrero de 1847, su cuerpo fue enterrado en la madrileña basílica de Atocha. En 1958 fue trasladado a Zaragoza e inhumado en la cripta del Pilar.

Este lugar fue también panteón temporal de otra heroína de los Sitios: Agustina de Aragón, fallecida en Ceuta en 1857. En 1908 sus restos fueron trasladados desde la basílica al Panteón de las Heroínas, en  la zaragozana iglesia del Portillo.

La cripta permanecerá abierta hoy y mañana hasta la hora de cierre del templo, a las 20:30. El acceso es libre.

Escudo y títulos de la ciudad de Zaragoza

Escudo y títulos de Zaragoza

Escudo y títulos de Zaragoza

El escudo de la ciudad de Zaragoza posee la siguiente descripción heráldica: En un campo de gules (rojo) un león rampante de oro (amarillo o dorado), linguado, uñado, armado y coronado.

El uso de un león como emblema de Zaragoza se documenta por primera vez en 1299, aunque su origen está en la heráldica del rey de León, bajo cuya protección estuvo la ciudad. Hasta el  siglo XVI,  Zaragoza mantenía un león vivo, como símbolo de la ciudad, en un molino de aceite situado en la parroquia de San Andrés (en las inmediaciones del teatro romano).

El timbre, una corona real, abierta y sin diademas, engastada de piedras preciosas, compuesto de ocho florones, visibles cinco, interpolados de perlas. A los lados,  dos ramas, una de laurel y otra de olivo, cargada de las iniciales de los títulos concedidos a la ciudad.

Títulos a lo largo de su historia

La Ciudad de Zaragoza ostenta, desde tiempos inmemoriales, los títulos de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Siempre Heroica, Muy Benéfica e Inmortal, habitualmente se utiliza solamente el de Inmortal.

Los actuales tratamientos de la Ciudad tienen como antecesores a los títulos con los que los Reyes de Aragón ilustraron a Zaragoza. Así, Pedro IV el Ceremonioso, Martín I el Humano, Juan II y Fernando II el Católico ilustraron a la Ciudad con el título de Imperial.

Durante el siglo XVI se le adjudicaron el de Cesárea Ciudad y el de Imperial y Siempre Augusta Ciudad de Zaragoza, aludiendo así, sin duda, al nombre de su fundador, el emperador César Augusto.

Fernando II el Católico, Carlos I y Felipe II, al dirigirse a Zaragoza, le llamaban Augusta e Imperial e, incluso, alguna vez, se referían a ella como Fidelísima. Felipe III, Felipe IV y Carlos II la denominaron Imperial, Augusta y Fiel Ciudad de Zaragoza.

Títulos en su escudo

MUY NOBLE Y MUY HEROICA

Con fecha 4 de abril de 1815 el Concejo de Zaragoza se dirige al rey, solicitándole que ratifique los honores otorgados a la ciudad y a sus habitantes mediante decreto de 9 de marzo de 1809. En el acta de la sesión que celebró el Ayuntamiento de Zaragoza el 25 de marzo de 1820 se hace constar que, mediante Real Provisión dada el 19 de marzo de 1820, se concede a la ciudad de Zaragoza el tratamiento de Muy Noble y Muy Heroica, y al Ayuntamiento el tratamiento de Excelencia.

MUY LEAL

Uno de los títulos propuestos por la Junta Central en 1809 fue el de Muy Leal, de lo que da fe un informe existente en el Archivo Municipal de Zaragoza. Se desconoce la fecha del documento de concesión, pero mal se podría utilizar desde entonces, si ésta no se hubiese producido.

SIEMPRE HEROICA

El 5 de marzo de 1838 los zaragozanos se echaron a la calle a repeler a las tropas de Cabañero. La noticia llegó a la Corte, desde donde se dio, en reconocimiento al comportamiento de los vecinos en la defensa de su ciudad, un Decreto en el que se reconocía de forma oficial entre los gloriosos títulos de la ciudad el de Siempre Heroica y se le concedía el privilegio de adornar el escudo de sus armas con una orla de laurel.

MUY BENEFICA

En 1885 hubo en España una epidemia de cólera que en Zaragoza se cobró 1.298 víctimas. Un Real Decreto dado en Palacio el 13 de junio de 1886, suscrito por el Ministro de Gobernación y por S.M. la Reina Regente doña María Cristina, reconocía la labor humanitaria y caritativa del vecindario de la provincia y de la ciudad de Zaragoza y autorizaba al Ayuntamiento y a la Diputación Provincial para que unieran a sus títulos el de Muy Benéfica y ostentasen en sus escudos de armas la Cruz de primera clase de la Orden Civil de Beneficencia.

INMORTAL

Aunque ya se había denominado a Zaragoza “Inmortal”, no sería hasta el 14 de junio de 1908 cuando se le concediese oficialmente este título, cuando Zaragoza celebraba el I Centenario de los Sitios de Zaragoza. El rey, en el Palacio Arzobispal, residencia del monarca en Zaragoza, signó un Real Decreto en el que se concedía a la Ciudad el citado título.

Fuentes: Guia Histórico-Artística de Zaragoza, Gran enciclopedia Aragonesa, zaragoza.es